| Iglesia insta defender la familia ante proyectos de uniones gais |
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| Escrito por Luis Miguel Herrera Castro |
| Martes 07 de Septiembre de 2010 01:27 |
• Relacionado con sociedades de convivencia• Al mismo tiempo, aclara que no existe discriminación, sino que rechaza las prácticas contrarias al plan de Dios
Monseñor Hugo Barrantes, arzobispo metropolitano, mostró su negativa a las uniones entre personas del mismo sexo.
En la carta firmada por Monseñor Hugo Barrantes, arzobispo metropolitano y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, se insta a los señores diputados a la protección de la dignidad del matrimonio, fundamento de la familia, y a la promoción y defensa del bien común de la sociedad. “A los señores y señoras miembros del Congreso, en particular a quienes afianzan su fe en Cristo, quisiéramos instarlos a consagrarse con sinceridad, rectitud, con caridad y fortaleza a la misión a ustedes confiada por el pueblo, a saber, legislar sobre la base de los principios éticos y en beneficio del bien común”, indica el documento. Señala además que los actuales proyectos de ley son, simplemente, un reconocimiento de derechos patrimoniales y no la aprobación de matrimonios entre homosexuales. “Sin embargo, según la estrategia seguida por los grupos promotores, asesorados por el movimiento internacional que favorece esta materia, lo que hoy se solicita no es, sino, el primer paso para llegar al matrimonio y a la adopción, como, de hecho, ha sucedido en otros países”, adjunta Barrantes.
Proyecto
Ante ello, la Iglesia católica señala que se oponen a todo este tipo de proyectos que pretenden de una manera “soslayada” equiparar las uniones entre personas del mismo sexo con el matrimonio entre heterosexuales. “En ese sentido, la Iglesia señala que este hecho, antes que nada, nos ha llevado a oponernos, reiteradamente, a los distintos proyectos que, abierta o soslayadamente, pretendan equiparar las uniones entre personas del mismo sexo con el matrimonio heterosexual, pues la legalización de estas deforma la percepción de los valores morales fundamentales y menoscaba la institución matrimonial como tal”, dice Moseñor.
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