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Familias denuncian estafa Imprimir Correo electrónico
Escrito por Alberto José Monge   
Sábado 13 de Marzo de 2010 07:24

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Los beneficiarios del proyecto habitacional Duarco-Cocorí, pagaron sumas mensuales a la Asociación de Vivienda Cocorí y hasta el momento, no se ha construido ni una sola casa.Foto: A. Monge, corresponsal
Ante una serie de incumplimientos, preguntas sin respuestas y la ausencia de explicaciones y acciones concretas, se dio el disgusto de 800 familias que creyeron en una asociación de vivienda, a la cual de manera mensual se le pagaba para que les ayudara a concretar su mayor sueño, el de obtención de una vivienda digna.

Debido a que son tantos años de espera, sin respuestas concretas, Patricia Acuña Alvarado, una de las afectadas del proyecto habitacional Duarco-Cocorí -ubicado en las inmediaciones de las cárcel de Cocorí- interpuso una denuncia ante el Ministerio Público.

Según Acuña Alvarado, la asociación inició labores para la creación de este proyecto el día 4 de marzo de 2006, reuniendo alrededor de unos 800 beneficiarios los cuales motivados por ilusión de tener una casita decidieron creer en este proyecto.

El costo aproximado de la obra, según señala una valla ubicada a la entrada de la finca donde se construiría el anhelado proyecto, es de ¢12 mil millones.

El descontento principal de las familias esta en que después de cuatro años de espera, han tenido que depositar más de ¢120 mil cada familia, pagar cuotas en cada reunión, aportando montos para movimientos de tierra, auditorías, entre otros.

“La gota que derramó el vaso fue que al investigar sobre el avance de los trámites en las instituciones nos encontramos que a febrero de este año, ni el Banhvi, ni el Ministerio de Vivienda cuentan con información ni solicitud de permisos para iniciar un proyecto de vivienda en el lugar citado”, explicó Acuña.

Otro aspecto denunciado por Acuña es el cobro de servicios profesionales que realiza el presidente de esta asociación, de hasta ¢400 mensuales, por presidir la organización y sin tener ningún titulo profesional, hasta pago de aguinaldos para algunos directivos y así lo evidencian dos recibos a favor de la tesorera, uno por ¢100 mil del 1º de diciembre de 2009 y otro tan solo un día después para esta misma persona.

“Otra irregularidad es el cobro fantasma por ¢1.235.000 por concepto de pago de 100 horas de maquinaria para acondicionamiento de suelo, dinero que nunca percibió la municipalidad”, reclamó Acuña.

 
Author of this article: Alberto José Monge