| Palanca |
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| Escrito por Juan Diego Castro |
| Jueves 02 de Septiembre de 2010 22:11 |
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Dos decenas de pretendientes ofrecieron sus hojas de vida a la Corte Suprema de Justicia. No pensé que ese puesto despertara tanto interés político y que tan distinguidos profesionales estuvieran dispuestos a sacrificarse por la Patria. Dos damas con algo en común, una de trayectoria fiscal intachable, estudiosa, trabajadora y fuerte, otra que se declaró enferma el mismo día que se cerraba la inscripción de candidatos para ese cargo, cuando se iba a celebrar la audiencia de fijación de la pena de un triple homicida culposo. Así son los males de panza, pueden acaecer en cualquier momento y a veces no dan tiempo ni de hacer un breve escrito designando a otro colega del bufete – que ha estado en todo el juicio- para que atienda un debate sencillísimo. Las víctimas que perdieron a sus dos hijas y a su hijo, llevan varios años enfrentando el proceso y no merecieron el respeto de la postulante constipada. Pasarán muchos meses para que la agenda tribunalicia permita que finalmente se haga justicia. Jueces, abogados, políticos y fiscales sometieron sus nombres al concurso. La gran mayoría excelentes funcionarios y magníficos profesionales, muchos con posgrados de lujo e inmaculados expedientes. De algunos no conocemos su ideología punitiva, ni sabemos si tienen claro el papel que las víctimas deben jugar en el proceso. Por dicha en la lista publicada no hay ningún miembro de espernible grupúsculo de los consultores internacionales judiciales, que cobran dedicación exclusiva, ganan miles de dólares con sus chambas, por las que no pagan impuestos. Quien ocupe la fiscalía general, debe conocer el Ministerio Público y el OIJ, contar con la mejor preparación académica en el campo de las ciencias penales, entender la realidad victimológica actual, ostentar un criterio criminológico democrático y sobre todo poseer la fortaleza indispensable para enfrentar a los politiqueros y a los delincuentes de todos los pelajes… y claro, que no haya sido abogado de mafiosos. Dentro de cuatro meses celebraremos el décimo tercer aniversario del M.P. ¡Qué sea de buena suerte para las víctimas! Trece años de más fracasos que éxitos en la lucha contra la delincuencia, caracterizados por altos niveles de impunidad, desmotivación entre los fiscales, desmoralización de los policías y frustración de la sociedad civil (la que pone los muertos y todas las víctimas). Probablemente las componendas políticas del segundo piso, lleven a ese cargo a quien menos imaginamos. La sui géneris reacción que brota de la mezcla de togas y política es maravillosa, pero no tiene nada raro que la “Orden del Purisco” busque un período de transición y reacomodo y pronto tengamos una desagradable sorpresa. Mientras tanto los hampones siguen haciendo lo que les da la gana. |



La escogencia del próximo fiscal general acapara la atención de los medios y de gran parte de los costarricenses. Después de las reiteradas poses de “película italiana” y de la coqueta arrogancia de quien estrena pasaporte europeo, y sobre todo luego de la nefasta política de persecución penal de los últimos años, será muy difícil para quienes lucen las magistrales togas, encontrar un vocero, con esos síntomas y con los invaluables nexos con el poder llorentino.