| Los Libertadores, la cultura y la Asamblea Legislativa |
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| Escrito por Walter Rubén Hernández Juárez |
| Miércoles 01 de Septiembre de 2010 22:33 |
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No me canso ni me cansaré de repetir que nuestro pueblo requiere de cada vez más cultura para poder seguir por la senda de progreso que nos ha llevado a ser una democracia respetada.
Y cultura no es simplemente educación, no se trata de enseñarle al pueblo, a la niñez de este país, a leer y escribir, se trata de enseñarles y de guiarles para que lean buenas obras, para que cultiven el espíritu con buena música, obras de teatro de cine, televisión y también con la práctica del deporte, el aprendizaje de buenos hábitos que nos lleven a tratar de alcanzar el viejo ideal del ser humano integral, que desarrolle mente, espíritu y cuerpo. La semana pasada una noticia de prensa decía que 60 de cada 100 niños costarricenses no ingresará a la secundaria, ese es un tema preocupante, esa debería ser una prioridad para este gobierno y para todos los gobiernos. Darle cultura y educación a la niñez del país es asegurarse una posibilidad de desarrollo y de progreso, una cultura y una educación que trascienda el hecho político y se enfoque en los mejores valores, tanto universales como nacionales, debemos formar hombres y mujeres, haciendo hincapié en la igualdad de los sexos, en la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades, sin importar origen, raza o religión. Debemos superar viejos dogmas machistas que aún prevalecen en nuestro modelo educativo, no olvidemos lo que Sarmiento, el Maestro de América decía: el que educa un niño educa a un ciudadano, el que educa a una niña educa a una familia… Pero el ejemplo debe darse de las más altas instancias, demostrando los líderes capacidad de estudio de la realidad y de los problemas nacionales y un conocimiento cierto del país y el mundo que los rodea. Demostrando que conocen la historia de su país y del mundo en que viven. Ese afán de cultura, lamentablemente, no se ve muy a menudo en estos tiempos, ha sido por ello una brisa fresca la propuesta del Diputado Luis Fishman para poner un coto en el horario de transmisión de telenovelas que no aportan ni cultura, ni educación, ni tienen mayor valor artístico que el que pueda medirse por la cantidad de siliconas y de piel que muestren los protagonistas. Es una lástima que en el Directorio de la Asamblea Legislativa no estuviera Don Luis, pues no dudamos que hubiera evitado al primer Poder de la República la vergüenza de demostrarle al país y al mundo que ahí no conocen ni la historia de nuestro continente. Días atrás se instaló en el Salón de los Libertadores un retrato del prócer chileno Bernardo de O`Higgins, junto a los Libertadores de América Simón Bolívar y José de San Martín. Esto puede parecer un hecho intrascendente, producto de la ignorancia histórica de las autoridades de la Asamblea y sus asesores y posiblemente de la habilidad diplomática del Embajador de Chile, que logró hacer incurrir en una “gaffe” y en una muestra de incultura a la Asamblea Legislativa de Costa Rica. Nadie duda del patriotismo y sacrificio de O`Higgins y el amor por Chile, que, al igual que muchos próceres de la independencia, lo hizo terminar sus días pobre, atendiendo un almacén, exiliado de su patria. Pero se le hace una afrenta no solo a los verdaderos y reconocidos Libertadores de América, San Martín y Bolívar, sino al mismo O`Higgins, cuya gloria no requiere que se trate de vestirle con ropajes y glorias ajenas que no le corresponden y cuya grandeza era tal, no lo dudamos, pues prefirió marcharse al Perú, antes que ser el causante de una guerra civil, para morir en el ostracismo, que hubiera rechazado la sola idea de darle un título que él sabía que no merecía. Y lo sabía puesto que fue lugarteniente y sirvió bajo las órdenes de San Martín, en el Ejército de los Andes, abrumadoramente formado por tropas argentinas que cruzaron los Andes y aseguraron la libertad e independencia de Chile, en batallas épicas como Chacabuco y Maipú. Ante la negativa de San Martín de tomar el mando del novel país, fue O`Higgins quien asumió el puesto. San Martín continuó la ruta de la libertad llevando sus ejércitos al Perú, para proclamar la independencia de esa Nación, y luego del encuentro con Bolívar en Guayaquil, puso sus tropas al mando de éste para culminar la gesta libertadora en Ayacucho, donde bajo el mando del Mariscal Sucre, tropas venezolanas, argentinas, colombianas y de otros pueblos acabaron de derrotar al Imperio español. Pretender colgar los retratos de otros próceres en el Salón de los Libertadores es no solo una muestra de incultura y de desconocimiento de la Historia, sino una afrenta a esos dos grandes hombres y sus pueblos y además, repito, un insulto a los otros patriotas que no necesitan que les inventen glorias y títulos, pues ellos conquistaron las suyas propias a fuerza de coraje, sacrificio e inteligencia. Con este portillo que el Directorio de la Asamblea ha abierto, en cualquier momento nos inundan los pedidos de otras embajadas, solicitando colgar, en el Salón de los Libertadores, el retrato de hombres, que lucharon por sus pueblos pero que el título de Libertadores no es precisamente la Asamblea Legislativa de Costa Rica, la que se los va a dar. Que vamos a hacer con próceres como Las Heras, Soler, Santander, Monagas, Páez, Artigas, Hidalgo, el mismo Juárez, Martí, o que tal Juanito Mora y Cañas ¿acaso no aseguraron la libertad nuestra? Y más recientemente Sandino o el mismísimo Che Guevara que para los fieles al régimen es un Libertador. ¿Habrá paredes para tantos retratos? ¿Cómo le vamos a dar cultura a este pueblo si los que dirigen el Primer Poder de la República hacen lo posible por querer demostrar que carecen de ese atributo? ¿Cómo nos vamos a extrañar que los Diputados de la fracción de gobierno y las aliadas - o cómplices -, depende como se les mire, acuerpen al Poder Ejecutivo que hace todo lo posible por negarle a la educación y a la cultura de este país, los recursos que necesitan, no para que crezcan las Universidades, sino para que crezca la Patria? ¿Se harán ciertas por nuestra Asamblea Legislativa las palabras de Bolívar el Libertador, cuando al ver la manera en que ejercían la libertad que tanto costó, dijo al pie de la tumba “He arado en el mar, he sembrado en el viento”? |


