| A Fondo |
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| Escrito por Jose A. Cabezas |
| Domingo 29 de Agosto de 2010 20:59 |
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•• Se habla, aquí mismo, que el origen de tanta prosperidad puede ser bastardo. No está claro. Dejando de lado eso que puede ser o no ser, lo que sí podemos asegurar es que en Costa Rica, ni aunque halláramos petróleo en nuestro subsuelo o las malas fuentes nos regalaran billones de dolares, podríamos hacer nada igual a Panamá, pues tenemos un serio problema de ingobernabilidad. No puede existir una meta país, ni conformar una filosofía social de Estado porque todos queremos mandar. Igual que todos queremos dirigir la Selección Nacional de Fútbol, todos queremos cogobernar. Y los ciudadanos que por alguna forma u otra tienen acceso a hacerse visibles en esa posibilidad, pues la quieren aprovechar. •• Desde los precandidatos electorales, diputados, magistrados, políticos activos y dinosaurios políticos, etc. Nadie se quiere ir cada noche a su casa sin dejar la huella en la vida del país. Normalmente, para lograr eso, hay que parar a la acción de la Presidencia de la República. De manera que no pasa lo que sucede en Panamá, que lo que el Presidente resuelva y decida, eso es lo que se hace. •• Nosotros, ni comprar un edificio, ni hacer más eficientes los muelles, nada podemos hacer, sin que tenga que requerir por el visto bueno del conserje de un ministerio. Luego de años y años en que esperábamos la apertura celular, resulta que de última ahora una cantidad nada despreciable de municipalidades amenazó con no autorizar la instalación de torres para antenas. Como si las hubieran agarrado de sorpresa, como si no pudieran por sí mismas enviar a uno de sus oficinistas a averiguar si su actividad causa daño o no, como si fueran aparatos nuevos y desconocidos. Salieron pidiendo que les certificaran que no causaban daños a la salud, lo que con la mínima inteligencia podrían conseguir por sí mismas. •• Estamos viendo pasar el tren del progreso. |



Durante este fin de semana en que estuvimos en Panamá nos brotaron sentimientos encontrados. Es que el progreso material de Panamá ya asusta. Ese es el termino. Ellos construyen y construyen carreteras, y carreteras todas en cemento; le roban terreno al mar, facilitan la vida del transeúnte, el modernismo parece ser un obsesión para esta gente.