| Llegar al Mundial no se resume a la escogencia de un técnico |
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| Escrito por Opinion |
| Martes 24 de Agosto de 2010 21:33 |
Editorial
Ahora que la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) ha logrado convencer a la liga de la Primera División de que el candidato ideal para dirigir la Selección Nacional Mayor es el argentino Ricardo La Volpe, es conveniente entender que un proceso de selecciones nacionales no depende solamente del técnico. Y tampoco el éxito va a llegar porque la selección entre al mando de ese técnico tres días por semana, como lo propone La Volpe. Ya en el pasado, en otros países se decantaron por grandes fichajes, al tiempo que no hicieron nada más, y como era de esperarse, fracasaron. México es el ejemplo más reciente, cuando optó por llamar al sueco Ericson, pero terminaron clasificando al Mundial gracias a la gestión de Javier Aguirre, a la sazón, un viejo conocido de la casa. Con esto no se quiere decir que la única vía para alcanzar el objetivo de clasificar al Mundial de Brasil 2014 es un técnico nacional, aunque para nadie es un secreto que ya en LA PRENSA LIBRE habíamos apoyado a Ronald González para el cargo. Lo cierto del caso, sí, es que el problema no se limita a escoger un técnico. Mucho más allá de eso, es importante diseñar un verdadero proyecto país para tratar de llegar al Mundial. Y al mismo tiempo, se debe entender que aún haciendo las cosas bien, es posible no llegar al Mundial. No se puede perder de vista que todos los otros países de la región irán tras el mismo objetivo, y que, si ellos también hacen bien las cosas, podrían sacar ventaja incluso circunstancial en la competencia, que es finalmente de lo que se trata. Y tampoco es cuestión de seguir hablando sistemáticamente de que el campeonato de la Primera División está mal conceptualizado, y que eso no permite el crecimiento del fútbol. México ha servido de espejo para la competición costarricense, de manera que casi todo ha sido copiado de allá. Pero el nivel de ambos torneos es diametralmente opuesto, a favor de los mexicanos. Eso quiere decir que sí se pueden lograr una buena competencia, pese a ese extraño principio de los campeonatos cortos. Y no excluye el que de repente se presenten grandes diferencias entre uno equipo y otro. Pero al final, la mayoría de las veces eso no se percibe en la cancha. El problema, más bien, tiene que ver con la mentalidad conformista del costarricense, que suele pensar de buenas a primeras que cualquier otro le supera. Además, hay también una minoría que cree ser superior a cualquiera. La combinación de ambos bloques genera como consecuencia el que no se pueda avanzar. Es lo primero contra lo que se debe luchar en la ruta hacia el Mundial de Brasil. Y, a partir de allí, entender que el fútbol costarricense tiene grandes carencias en el terreno de lo físico, así como en lo táctico. Si no se atiende esa realidad, es difícil contrarrestar los problemas que se han presentado de manera recurrente en el pasado y que, obviamente, volverían a ser constantes en el futuro. Entender que se puede, pero que nada llega solo y sin esfuerzo, es algo frente a lo cual no solo el técnico tiene responsabilidad. Los mismos jugadores, que son los actores estelares de esa película llamada fútbol, deben asumir la suya. Asimismo, no es cierto que haya tanta responsabilidad de los dirigentes. Después de todo, no juegan ni preparan al equipo. Aunque es claro que son los responsables de buscar los fogueos y abrir los espacios para la realización de partidos. El nuevo proceso ha iniciado de forma prometedora, toda vez que se han programado fogueos en todas las fechas definidas por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) para ello. Y llama la atención, también, el hecho de que, en teoría, se hiciera una preselección de aspirantes al puesto de director técnico. Pero deja dudas el que ni el coordinador de selecciones nacionales, Rolando Villalobos, ni el presidente de la Federación, Eduardo Li, hayan querido hablar abiertamente sobre el perfil que se definió para el puesto, ni sobre cómo se elaboró el ejercicio de puntuación que permitió clasificar a los aspirantes. |


