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Nos cuesta mucho referirnos a este tema sin preocuparnos por ser malinterpretados y herir susceptibilidades, pero no encontramos cómo dejarlo pasar. Es que consideramos que la romería anual hacia la Básilica de los Ángeles es, quizá, la verdadera fiesta religiosa del país, porque la misma Semana Santa es aprovechada por una buena parte del pueblo para irse a las playas, y la Navidad ni se diga.
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En cambio, en el 2 de agosto, vemos a un pueblo verdaderamente fervoroso y más de la población mayor de doce años, a juzgar por los cálculos, asiste a la peregrinación. Este fervor debe de reconfortarnos, aún a aquellos que no profesen la religión católica, pues lo importante es que los seres humanos busquemos a Dios, no importa la forma. Nada malo, absolutamente nada malo, puede destilarse de venerar a la Virgen María y de mostrar el sacrificio de caminar hacia donde se le ubica materialmente.
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Por tal razón, es que criticamos que sea vista con falta de seriedad y hasta con burla. Nos disgusta ver a algunas turbas de antisociales que caminan molestando a otras personas, otros que caminan con fuertes equipos de sonido, sin faltar los borrachos. Estos carentes de fe, de devoción y de respeto, no deberían de asistir.
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Cuestionamos a otros que van a caballo, pues resulta ser el jamelgo el que hace el sacrificio. Si existe la reencarnación, quien nacerá en la próxima vida con mejores privilegios tendrá que ser el equino, que suda la cabalgata y no el jinete que lo que busca es utilizar la fiesta para lucirse.
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Pero dentro de esta misma línea anterior, nos cuesta entender cómo promocionan una página virtual en donde el católico sentado en su misma silla, con un leve movimiento de su mano para dirigir al mouse, hace la romería. Nos parece una falta de seriedad que algunos sacerdotes mismos la auspicien. Sería mucho mejor que aconsejen sumirse en meditación en alguna iglesia, realizar una obra de servicio, rezar el rosario, en fin… cualquier cosa, pero no recomendar este “sacrificio virtual”.
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Este facilismo de vida que tanto está destruyendo los valores no debería de ser promovido por nuestra misma Iglesia.
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