| A Fondo |
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| Escrito por Jose A. Cabezas |
| Jueves 22 de Julio de 2010 21:48 |
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•• No era necesario presentar a doctores en Derecho Internacional o en Política. No era necesario, como se hace en un Estado democrático con acuerdos de ese calibre, hacerse presente con líderes de otros partidos políticos para mostrar, o tratar de hacerlo, que hay un consenso nacional para romper con su más inmediato y hermano país. ¿Para qué cancilleres y ex cancilleres? ¡Noooo! ¿Para qué? Si estaba Diego Armando Maradona respaldando el anuncio. •• De seguro, Maradona no tuvo tiempo, en medio de tal crisis, de hablar de fútbol. Su interés inicial, que habrá sido el explicarle a don Hugo cuáles fueron sus estrategias principales usadas en Sudáfrica, no pudieron ser expuesto y tuvo que privarse del señalamiento de errores que le hubiera hecho el presidente bolivariano, ducho en fútbol, ¡bueno!, y en astronomía, energía, diplomacia, historia, sicología, física cuántica, hoyos negros, estrategias militares, oceanografía, poesía, canto y béisbol. Por problemas de espacio, solo podemos reseñar pocas de sus maestrías. •• Diego Armando, una vez que recibió la oferta de quedarse los cuatro años venideros como técnico de la selección gaucha, se fue corriendo adonde Chávez para que éste, con su sapiencia y locuacidad, le dijera lo que tenía que hacer. Tampoco habrán tenido tiempo, suponemos. Fue inoportuno aparecer en medio de una crisis así. Es como cuando llegamos a hacer visita a un hogar en medio de un pleito del matrimonio. La cara de Maradona oyendo a Chávez referirse a Uribe, su homólogo colombiano, muestran exactamente eso: ser testigo de una riña conyugal. Y las tildes de mafioso, hombre lleno de odio, enajenado, con que Chávez lo calificó, es el mismo escenario que escuchamos en esa clase de desencuentros, especialmente en barrios de baja alcurnia. •• Diego Armando Maradona regresó a su país luego de volver vivir otra locura, otro fracaso y otro hazme reír en menos de un mes. ¡Suerte perra!
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Acorde con el nivel de la decisión que se toma, así deben de ser los testigos que se pidan. De manera que la elección de Diego Armando Maradona como “testigo de excepción” para que presenciara a escasos centímetros de distancia el anuncio público del presidente Hugo Chávez sobre la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia, tiene que ser vista como la “cereza en el pastel”.