| A Fondo |
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| Escrito por Jose A. Cabezas |
| Lunes 19 de Julio de 2010 23:02 |
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•• Los colombianos saben que tocar a la administración de Hugo Chaves es provocar un polvorín. Los chavistas están deseando la mínima excusa para desviar la atención sobre las decenas de problemas domésticos que tienen, para unir a su pueblo y a su opinión pública con una sola óptica: la indignación ante quien ofende la Patria, le quiere imputar guerrillas, le quiere robar ríos, etc. El mejor negocio para Venezuela y Nicaragua es que alguien los vuelva a ver, y peor, si les tuercen un ojo. •• Es cierto que en el Derecho Internacional hay que reclamar, pues si no se pierden derechos. Pero la cosa no es tan tajante. En el caso del dragado, Costa Rica pudo perfectamente observar qué están haciendo los nicas con un poco más de tiempo, y si acaso observa alguna cosa que le afecte, pues recurrir a los cauces diplomáticos. •• Puede ser que el gobierno bogotano tenga las pruebas que dice sobre la existencia de terroristas a la sombra de Caracas, tanto, como a Costa Rica le ampara el derecho de pedir la información que pidió. Pero tenemos que recordar que los gobernantes vecinos no se rigen mucho por cortesías elementales de la gente educada. Ellos no tienen mayor instrucción, creen en la fuerza de las armas, pues su cultura así los han formado. No hay peor cosa que un ignorante con plata y con pistolas. Tratar de decirle a Daniel Ortega que en la convivencia pacífica hay que ser cortés, que hay que comunicarse, es muy difícil. Todos vemos, hasta ellos mismos, que los nicaragüenses confunden el orgullo con soberanía. Pareciera que eso les da de comer. •• Para los gobernantes nicas decir “¡esto es mío!”, vale un mundo, vale la vida, vale la paz, vale todo. Son pueblos que no han sabido organizarse, vivir pacíficamente los unos con los otros. Decirles que lo recomendable es que si una persona va a realizar un arreglo en su casa le avise a su vecino por si hay alguna molestia, cosa que es usual en el costarricense promedio, es perder el tiempo. No hay nada que enerve más a Alemán y a Ortega y a sus acólitos, que sentarse en una lata que llaman tanque, o sobre un charco que llaman río, y decir: “¡Esto es mío y lo defiendo!”. Eso vale más que si sus estadísticas mostraran que ya su pueblo come mejor. •• Le faltó prudencia a nuestro amigo Roversi. ¡Le faltó cálculo!
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La misma imprudencia que los sectores políticos colombianos le achacan al presidente Uribe en la nueva crisis diplomática con el gobierno de Caracas, se la podemos achacar en buena parte al Gobierno costarricense con la carta que envió a su homólogo de Nicaragua respecto de la solicitud de información sobre el dragado en el río San Juan.