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Escrito por Jose A. Cabezas   
Jueves 15 de Julio de 2010 00:07

Nos sigue pareciendo un argumento que está de cabeza ese que nos quiere vender el señor ministro Tijerino acerca de hacer más estricto el otorgamiento de permiso de portación de armas como un medio para combatir la delincuencia. ¿Acaso el grueso de asaltos y homicidios lo realizan pillos que cuenten con ese permiso? Lo que estaría haciendo el Ministro es desarmar a la población civil honesta, que va de buena fe, con toda cristalinidad y buenas intenciones, a solicitar que le permitan usar una pistola para defenderse, pero el señor Tijerino, con semejante iniciativa, no desarmaría a los delincuentes. Todo lo contrario, nos pondría en mayor desventaja ante ellos de lo que ya estamos, al desarmarnos a nosotros.


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Cierto es que se requiere una regulación moderna y razonable. Está la ciudadanía enterada de que de vez en cuando aparecen antisociales con permiso de portación, y especialmente han sido hallados algunos con estatus de refugiados. Pero estos casos son los mínimos y más parece que resultan de una mala aplicación de las leyes actuales que de la ausencia de las mismas.

 


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Porque hasta con solo la foto de ellos, cualquier funcionario del Departamento de Armas y Explosivos del Ministerio de Seguridad tendría serias reservas de entregarle un permiso a esta gente. Sin embargo, cantan aquella canción que dice “La pinta es lo de menos…” y entregan la licencia, cuando a esta gente solo le falta la AK 47 para verse completos.


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La solución, por ende, no es meter a la gente buena a la cárcel, como pretende el Ministro, quien nos hace sentirnos desprotegidos no solo ante la delincuencia, sino, ahora, ante las mismas autoridades que nos deberían de amparar. Si él mismo ha dibujado la insuficiencia en que se encuentra la policía para resguardarnos, no debería de limitar tanto la libertad del ciudadano para resguardarse a sí mismo.


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No nos imaginamos, repetimos, que un asaltante se preocupe por ir a inscribir su arma y pedir permiso de portación, para ir con ella a robar y a matar. Ese la tiene fácil. A quien quiere darle un poco de seguridad a su familia, a sus bienes y al resto de la sociedad, no se la deberían de hacer tan difícil.

 

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