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Escrito por Jose A. Cabezas   
Jueves 11 de Marzo de 2010 05:02

Esto del embarazo adolescente nos produce varias dudas. Porque parece que la estrategia de los demógrafos es impedir el embarazo por medio de métodos y mayor conocimiento de la sexualidad, pero es que el embarazo es el efecto del problema y no el problema en sí mismo. Se nos asemeja a que en una epidemia de tuberculosis nos sintamos satisfechos con controlar la tos de los enfermos y, ¡nada más!

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Veamos un ejemplo: está sucediendo que en los colegios de segunda enseñanza algunos mal vivientes, entre ellos, mismos estudiantes, están seduciendo a jóvenes a asistir a fiestas que les llaman “reventones”. En las ellas, aprovechando la ingenuidad de estos jóvenes, les mezclan cocaína en las bebidas. Esta semana murió un estudiante en una de esas “fiestecitas” que realizan entre semana y en horas escolares.

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Una vez que la joven se intoxica y, por ende, se descompone, abusan sexualmente de ella y, conforme a la naturaleza, queda embarazada. ¿Cómo se atreven a incluir dentro de estas estadísticas a estos casos, que son en demasía? Obviamente, queridos lectores, el embarazo aquí es el resultado, la causa es otra. La causa es la falta de formación integral, por la cual el joven no sabe discernir entre lo correcto e incorrecto, ni tendría la fuerza espiritual ni intelectual para rechazar esto último, cosa que no lo está promoviendo ni la familia, ni las escuelas ni las iglesias.

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El embarazo es absolutamente circunstancial. Cada vez más están siendo sorprendidos estudiantes de segunda enseñanza teniendo sexo en los baños de los colegios, tomándose videos, etc. La solución, según estos “brillantes demógrafos”, lleva dos etapas: una, advertirles que pueden quedar embarazadas, y segundo, darles un condón. ¡Qué maravilla! Porque según ellos, todo se resuelve con hablarles de sexo a los hijos “haciéndose los ignorantes” de que, en la actualidad, ellos saben más que nosotros, los padres.

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Lo que pasa es que estos “doctores de la sexualidad” saben mucho de poner condones, pero nada de inculcar valores. ¡Ni les preocupa! Les pagan por bajar los índices de natalidad, y ¡pare de contar! Lo que están propiciando es que la verdadera enfermedad se extienda más.

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Este engaño, no solo es irresponsable sino socialmente una canallada.

Última actualización el Jueves 11 de Marzo de 2010 05:02
 

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