| Surco |
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| Escrito por Francisco Barahona R. |
| Jueves 11 de Marzo de 2010 04:59 |
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Hace dos días tomo otra decisión importante al nombrar a Don José María Tijerino Pacheco como nuevo Ministro de Seguridad, sobre la base de su formación, conocimiento del tema, experiencia y firmeza demostrada; nombrando además en el puesto de vice Ministros a dos distinguidos, experimentados y probos funcionarios que sin duda lo acompañarán en estos nuevos retos, con altura de miras, compromiso ciudadano, idoneidad en el cargo y honradez que los dignifica. Debo confesar que el nombramiento de Tijerino me sorprendió gratamente, pues lo conozco desde hace por lo menos cuarenta años cuando fuimos compañeros de estudio en la facultad de Derecho y luego en la vida profesional y sé además que esta escogencia no se encuentra directamente relacionada a una militancia intensa en el PLN o una muy fuerte participación en la campaña electoral recién concluida, sino más bien en la búsqueda de parte de la Presidenta electa por encontrar un candidato para ese Ministerio que a su criterio reuniera las mejores condiciones para dar esta difícil y desigual lucha contra el hampa, la droga, las mafias y la inseguridad ciudadana como un flagelo nacional. Este fue el mandato que dieron los electores al situar el tema de la seguridad entre los primeros hitos de sus preocupaciones y la candidata del PLN respondió al planteamiento durante la campaña comprometiéndose a establecer una política integral, inteligente, preventiva, humanista y firme contra la delincuencia, contrastando así con los ofrecimientos demagógicos y un tanto peligrosos de su oponente el libertario Otto Guevara y de otros sectores de tener tolerancia cero y mano dura, que entre comillas significaba sacrificar el régimen garantista vigente de libertades ciudadanas en función de aumentar la represión, las penas y la cárcel. El nuevo Ministro declara ante la prensa que el reto es monumental, que lo debemos ganar todos los ciudadanos y no solo los altos jerarcas, que esta puede ser quizás la última oportunidad de impulsar políticas contra el crimen, sin limitar las libertades ciudadanas manteniendo en alto la defensa de los derechos humanos, pues advierte que en las pasadas elecciones un 20% de los votantes si votaron por políticas de mano dura y él pretende con firmeza, pero con respeto, que le sobra, incursionar en estos campos que no le son desconocidos, pues ya fue Fiscal General hace unos años y allí demostró voluntad de lucha contra el crimen, señorío en su accionar y respeto ciudadano ante la ley. Es apropiado felicitar en principio a la nueva Presidenta por este nombramiento, pienso que de cara al enorme reto de sus nuevas responsabilidades, acertó y se puso a pensar como estadista, esperemos que las decisiones por venir mantengan este perfil y coloque a los y las mejores en los puestos de responsabilidad estratégica y digo los mejores del país y no solo del PLN que también tiene mucho y buen capital humano donde escoger, pero no agota ni de cerca la gran cantera nacional con que cuenta el país. |



En la columna anterior, tuve pensamientos positivos a favor de la nueva Presidenta, en ocasión de su anuncio de que se opondrá tajantemente a conceder permisos de explotación minera a cielo abierto, actitud que muchos alaban, pues marca entre otras cosas una seria diferencia con la política en esta materia de la administración Arias; pero con el devenir de los días, Doña Laura toma caminos constructivos, interesantes y muy convenientes para el país, como por ejemplo el inicio de diálogos constructivos con los partidos políticos de la oposición, con el movimiento sindical, con las iglesias y otros sectores productivos que destacan la construcción de un entarimado de seguimiento basado en el respeto mutuo, el diálogo y la posibilidad de establecer negociaciones y acuerdos a corto y mediano plazo que solo buenas consecuencias pueden tener de cara a su futura gestión; claro está que todo esto podrá concretarse hasta que sea Presidenta después del 8 de Mayo, pero comienza a establecerse un ambiente de optimismo que de ser concretado e impulsado en serio nos beneficiará a todos.