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Escrito por Jose A. Cabezas   
Martes 09 de Febrero de 2010 05:43

Jose CabezasCosta Rica es Costa Rica, ¡Y nada se le parece!

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A los ticos nos mal interpretan. No se trata de arrogancia, se trata de nuestra obligación de sentirnos orgullosos de nuestra nacionalidad por sus particularidades únicas que nos hacen, benditamente, diferentes. Nosotros sostenemos que hay países con una naturaleza tanto o más hermosa, pero ninguno con un pueblo parado sobre ella como el nuestro.

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Si en diciembre de cada año todos los países viven una Navidad religiosa, sólo los costarricenses vivimos cuatro años una “Navidad Cívica”. Decenas de miles de niños con sus rostros pintados de democracia, algunos recién aprendidos a caminar, hacen largas filas en distintos centros para votar y elegir “presidente o presidenta”, en un juego cívico que sustituye el “play station”. Es que la democracia nos la impregna la misma vida en nuestro código genético y no una lección académica. La libertad no es solo un valor para nosotros, sino una práctica que ejercemos apenas salidos del vientre de nuestras madres.

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Millones de ciudadanos con distintas banderas, de distintos colores y de distintas ideologías, compartimos a lo largo de todo el territorio con risas y jolgorio vibrante en nuestras calles y barrios. Algunos vehículos y casas prefieren mostrar los signos de todas las opciones electorales para crear una “escuela callejera” de lo que es la tolerancia, la convivencia pacífica, la fraternidad, sin policías ni metrallas afeando el ambiente, ni siquiera en las cárceles en donde hasta los reos votan. Al día siguiente, acudimos a nuestras labores sin que haya ganadores ni vencidos. La verdad es que nos mofamos más por el fútbol que por la política.

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El costarricense está convencido, desde muy niño, que su voto elige, que su voto cuenta. Eso nos ha hecho detestar la fuerza como solución de los problemas. Si tuviéramos que reconocer a un tico en el extranjero, lo haríamos por nuestras tres principales expresiones: “¡Hey mae!”, “¡pura vida!” y… “arreglemos las cosas por bien”. Nosotros somos la prueba encarnada desde hace quinientos años de que la paz construye el mejor futuro para nuestros pueblos.

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Por eso, no es exagerar: Costa Rica es Costa Rica… ¡Y nada se le parece!

Última actualización el Martes 09 de Febrero de 2010 05:43
 

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