| Doble riesgo electoral |
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| Escrito por Pablo Barahona Kruger |
| Martes 09 de Febrero de 2010 05:42 |
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No se trata aquí de señalar a burócratas con intención fraudulenta ni de denunciar tendencias políticas de instituciones que no deberían tenerla, por tanto tampoco es este un artículo tendencioso que cuestione la integridad de nadie, sino, simple y llanamente, de una advertencia de un riesgo latente que no debe perpetuarse sino repararse. Descuidar la seguridad del sufragio, intencionalmente o no, es un error histórico imperdonable desde la óptica de todo buen demócrata. El sistema electoral se dirige, a fin de cuentas, a legitimar, lo que dicho en otras palabras significa que toda la institucionalidad llamada a cuento, debe su vigencia, precisamente, a la protección de la integridad del sufragio como la fuente única de la democracia representativa cuya regla de oro, a su vez, se resume en el principio de que cada cabeza representa un voto. De esta manera, todo el sistema electoral reposa sobre la garantía de que a cada ciudadano corresponde igual poder al elegir a los representantes políticos, ni más que su vecino ni menos, sino la misma capacidad o influencia, por lo que a cada uno le corresponderá un solo voto que, en ningún caso, podrá cederse ni mucho menos multiplicarse. Por eso es que no encuentro, y créanme que he buscado, razones suficientes que demuestren la necesidad y subsecuente valía de disminuir la seguridad del sufragio, en cuenta la supresión de la huella digital como medio idóneo para estampar el voto. La seguridad derivada de la irrepetibilidad de las señas dactilares ha dado paso a la inseguridad del simple trazo lineal con un lapicero de tinta cuyo análisis grafoscópico es imposible o, lo que es igual, inútil. El tema es aún más crítico si se repara en que las razones que se esgrimieron en su momento para justificar tan gravoso cambio, no rebasan el ahorro en tinta ni la incomodidad del votante al mancharse una uña. Súmese a tan inverosímil involución de nuestro sistema electoral el hecho manifiesto de cientos de mesas de votación unipersonales que se abren con un solitario miembro de mesa aportado, que no se olvide, por uno –ojo: uno solo- de los partidos en contienda. El fraude en esas mesas de lapicero es indemostrable si el atentado se maquina con conocimiento de los restantes detalles que acompañan la administración de una mesa electiva y se despliega con partidarios bien instruidos que de otra manera tendrían que estampar sus huellas digitales, hecho improbable por la fácil demostración del fraude a partir de una comparación de las señas dactilares del único miembro de mesa o, en su caso, de los varios miembros coludidos. Así las cosas, me opuse antes y me opongo ahora al voto con lapicero. Ni el ahorro del TSE ni mucho menos la comodidad del elector justifica el abandono de la huella digital, expresión irrepetible de nuestra personalidad. Pero como la supresión de la huella digital ha superado impunemente la criba ciudadana, ahora se ha sumado otra pieza a tan desgarbada “armadura”, relativizando aún más la certidumbre de la expresión popular al ahorrarse el reconteo manual de los votos en la sede imparcial y durante los días post elección. La revisión de las papeletas en el Tribunal y por el Tribunal con un Magistrado a la cabeza de cada mesa de conteo, no suma tanto como resta su ausencia, y por ello extraña que alguien, quien sea, se permita restar justamente en la elección inmediata siguiente a la más cuestionada de los últimos decenios, en medio de una coyuntura de crispación social de episodios sin par y contención ya no bipartidaria sino multipartidaria y hasta suprapartidaria, esto último visto el desborde de los partidos políticos como instancias mediadoras o canalizadoras de influencia. La sana administración de todo sistema, parte de la valoración del riesgo del cual depende su blindaje y eventual reputación. Ortega y Gasset coincidía en el motivo central de esta argumentación: “Toda la democracia depende de un mísero detalle, el sistema electoral”. |
| Última actualización el Martes 09 de Febrero de 2010 05:42 |


