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Los estudios clínicos en Costa Rica Imprimir Correo electrónico
Escrito por Dr. Eliseo Valverde Monge   
Martes 09 de Febrero de 2010 05:42


El Dr. Carlos Eduardo Arce Lara, costarricense, Hemato - Oncólogo del Hospital Baylor en Houston, se encuentra muy preocupado por el pronunciamiento de la Sala Costitucional (Sala IV), tendiente a eliminar las investigaciones clínicas en nuestro país, pues considera que es un retroceso en el avance de la medicina y la ciencia en general. A continuación, les trascribo a los lectores su artículo, el cual, me parece sumamente interesante compartirlo.

Con mucho orgullo escuche el pasado mes de Junio del 2009 en la conferencia anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO por sus siglas en ingles) la mención de mi adorado país Costa Rica como participe en investigaciones clínicas; esa semana Costa Rica se unió a países que  aportan   nuevos conocimientos y  nuevos tratamientos,   pero  sobre todo, fue participe en sembrar esperanza para los pacientes con cáncer.

La organización mundial de la salud  (OMS) establece que la mortalidad anual por cáncer es de más de 7.4 millones de personas alrededor del mundo, y proyecta una mortalidad de 12 millones anuales para el 2030.   La OMS también establece como  principios básicos en su plan de acción contra el cáncer la generación de nuevo conocimiento y la diseminación de dicho conocimiento conforme a medicina basada en evidencia.

Lo anterior suena muy interesante, “medicina basada en evidencia”; detrás de esta simple frase, yace el trabajo de miles de investigadores en ciencias básicas, sumado también a miles de profesionales de la salud y cientos de miles de héroes alrededor del mundo; estos héroes, no son otros más que los pacientes con cáncer, situados trás esta simple frase de las investigaciones clínicas.

Para muestra un botón; a finales de los años 90, la leucemia mielocitica crónica era una enfermedad incurable, una sentencia a morir. Los investigadores en biociencias habían descubierto décadas atrás su causa, la mutación del cromosoma "filadelfia", y sin parar se buscaba la manera de llevar la teoría a la práctica, hasta que se dio en el clavo: el descubrimiento de "Imatinib". Los leucémicos crónicos fueron uno a uno voluntarios sin saber cuáles efectos secundarios podrían ocurrir, ni cuan eficaz iba a ser esta pastilla o sin siquiera saber si les tocaría recibirla. Gracias a los voluntarios,  esta pastilla convirtió una enfermedad mortal en una enfermedad tratable.  Como esta hay muchas historias, tanto en el cáncer como en otras enfermedades.

Sin estos héroes voluntarios  no hay avance, no habría penicilina, no habría suero antiofídico, no habría Imatinib.   Nuestro Clorito Picado no hubiera tenido campesino al cual ponerle el suero y salvarle la vida,   porque la sala cuarta se lo hubiera prohibido.

Los principios básicos de las investigaciones clínicas establecen claramente un objetivo fundamental de beneficio para la sociedad, con la esperanza que el individuo se vea beneficiado (pero sin garantizarlo); toda investigación debe tener base científica, debe ser  honesta, sin coerción, y con consentimiento informado.

Ignoro cuales son los motivos que llevaron a presentar el  recurso de inconstitucionalidad  para tratar de detener la investigación clínica en Costa Rica, ignoro también los términos legales y conclusiones de los magistrados, lo que me niego a ignorar es la mirada de mis pacientes con cáncer y sus familias  que al verse sin  más opciones me preguntan: No existe algún estudio clínico en el cual pueda yo participar?

Última actualización el Martes 09 de Febrero de 2010 05:42
 
Author of this article: Dr. Eliseo Valverde Monge

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