| Socialistas del siglo XXI |
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| Escrito por Franklin Barriga López |
| Martes 09 de Febrero de 2010 05:38 |
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¿Se podrá ser marxista y cristiano, si Carlos Marx definió a la religión como el opio de los pueblos? ¿Si el autor de “El Capital”, junto a Engels, escribieron los epítetos más denigrantes en contra de Simón Bolívar que fue liberal? Este tipo de oscuridades mentales caracterizan a Chávez y sus obsecuentes seguidores que tergiversan valores y principios, que pretenden presentar a los esclavistas como libertarios, a los déspotas como demócratas, a los que propugnan la violencia como pacificadores. En realidad, lo que llaman socialismo del siglo XXI es amorfo populismo que entraña camuflada autocracia que, poco a poco, va descubriendo su verdadero y falaz rostro. El referido mandatario que, por propia confesión, tiene como padre espiritual a Fidel Castro, asimismo aseveró que el marxismo es la ideología política más avanzada. Lo mismo decían hace una centuria los bolcheviques. En la revolución de 1917, esta ideología constituyó el máximo dogma impuesto a sangre y fuego, en medio de asfixiante propaganda oficialista y la rudeza de un régimen omnipotente y sanguinario que ocasionó más de cien millones de muertos. La caída del muro de Berlín es gigantesco e irrefutable testimonio del fracaso de la ex URSS, que fue la meca del marxismo: hace veinte años, las muchedumbres cansadas del engaño, la miseria y la opresión, protagonizaron este emblemático acontecimiento de la historia contemporánea. La propia Rusia, China y Vietnam, siguen hoy la ruta de Occidente; en cambio, por estas latitudes tercermundistas, Chávez y sus compinches persisten en hacer experimentos que dejaron ruina y esclavitud en la humanidad. Los socialistas del siglo XXI están llevando a sus pueblos al despeñadero, debido a erradas políticas y desorientadas prácticas. Venezuela, Nicaragua y Bolivia, son los casos más explícitos de este malhadado fenómeno. En Ecuador, la popularidad del presidente Correa ha bajado considerablemente, por los errores que son de conocimiento público. América Latina y el Caribe no requieren retrógradas novelerías como la que encarnan Chávez y sus corifeos sino paz, libertad, trabajo y desarrollo, lo que es posible alcanzar si se sigue el amplio y digno camino de las democracias más prósperas del planeta y no a la inversa. |
| Última actualización el Martes 09 de Febrero de 2010 05:38 |


