| A Fondo |
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| Escrito por Opinion |
| Domingo 07 de Febrero de 2010 23:01 |
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•• A las empresas televisoras, a las encuestadoras, a las instituciones de bien social por, supuestamente, dar las ayudas con base en compadrazgos políticos. En fin, que la moda política fue cumplida con ahínco: destruir honras, cuestionar labores, despedazar figuras. Costa Rica es uno de los países con menor nivel promedio de corrupción, pero el extranjero que nos visitó durante las últimas semanas de campaña tuvo que haberse llevado la impresión de que visitó el país de la mayor corruptela del mundo. •• Inclusive, somos uno de los países con menor nivel de delincuencia, pero quien oyó a los candidatos podría quedar traumatizado y la exportación de esa imagen, como ya lo comentamos en otras columnas, ha de dejar una pésima estela sobre la imagen turística internacional de Costa Rica. No se trataba de esconder nuestra inseguridad, pero tampoco de magnificarla. Los candidatos pusieron por encima de la conveniencia de la Patria, el suyo propio. •• Como que la campaña política significa una veda en el obligado respeto social. En aras de un mal entendido respeto a Derechos Fundamentales se dio la libertad de beber guaro durante este día y de injuriar y calumniar con la mayor facilidad en toda la campaña. Candidatos que no se quitaron la “palabra” corrupción de sus labios, no han sido capaces de ir a denunciar en una sola ocasión un acto corrupto en nuestros Tribunales de Justicia en años de años. Solo la denuncian al aire cuando pretenden ganar votos. •• Restituyamos, poco a poco, nuestra fe en nuestro país, en nuestros valores y en nuestros principios, a partir de hoy. Eso significa perseguir los actos corruptos sin titubeo pero a la vez, no usarla manipuladamente para beneficio propio. Hay que denunciarla por honestidad y no usarla como instrumento para beneficio político, porque esto último, también es corrupción. |
| Última actualización el Domingo 07 de Febrero de 2010 23:01 |



El país se aboca a un nuevo desafío, que es restituir la credibilidad en el sistema que siempre queda maltrecho luego de cada elección. En el caso de las nuestras llevadas a cabo ayer, casi ninguna institución se salvó. En todos los oídos de los costarricenses van a resonar las imputaciones por “corrupción” por muchos días más. Casi que no quedó “títere con cabeza”. A la Sala Constitucional le renovaron dechados de acusaciones por su voto declarando la inconstitucionalidad de la prohibición a la reelección. Al Tribunal Supremo de Elecciones le llovieron críticas por su negativa al conteo manual.