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El proceso de observación en las elecciones de nuestro país Imprimir Correo electrónico
Miércoles 03 de Febrero de 2010 07:03

Editorial

En estos días previos a las elecciones generales del próximo domingo, han comenzado a llegar al país observadores de diferentes organizaciones, algunas de ellas de corte privado y otras a cargo de organismos multilaterales.

El proceso de observación de las elecciones no es nuevo, pero en esta oportunidad se torna mucho más trascendente, luego de los fuertes cuestionamientos que se produjeron tras las de 2006, cuando el resultado fue totalmente cerrado, y los perdedores no aceptaban la derrota.

En aquella oportunidad, vale recordar que si bien se anotaron situaciones a mejorar, las diferentes misiones de observación no encontraron indicios de problemas graves que pudieran haber afectado el resultado del proceso, pese a los reiterados cuestionamientos, especialmente desde las filas del Partido Acción Ciudadana (PAC).

De alguna manera el resultado de los procesos de observación internacional contribuyeron a que la situación no se saliera de control, toda vez que giraron a la baja la presión que se quería establecer por parte de quienes no aceptaban la situación.

Al decir esto, no se trata de asumir de manera simplista que el sistema es inmune a los errores y que si los observadores internacionales no encuentran nada que les preocupe, eso es sinónimo de perfección. No hay tal. La realidad es que, mo0destia aparte, muchos de los observadores internacionales vienen de países con un historial electoral muy corto respecto del caso costarricense, y utilizan mecanismos que ya aquí se consideran superados.

Es cierto que en ciertos países se han dado pasos sólidos en la modernización de los sistemas de elección. Pero, la verdad sea dicha, no necesariamente pueden sentirse preocupados por algunas situaciones que a los costarricenses sí podría inquietar.

Y lo otro, también es que las misiones de observación nunca alcanzan a cubrir todos los centros de votación del país. Esto implica que siempre habrá lugares de los que no aparecerá nada en los registros de los observadores.

Pero la sola presencia de ellos en esta última etapa del proceso le da un matiz especial, en el tanto los propios partidos políticos se ven más obligados a cumplir con los requerimientos que la ley establece en materia de participación y seguimiento al proceso.

A ver: si los observadores escuchan quejas sistemáticas de los representantes de un partido político respecto de situaciones que hubiesen ocurrido en una Junta Receptora donde estos no tienen representación a nivel de miembros de mesa o de fiscales, eso les da una perspectiva diferente a la que pudieran tener con solo escuchar desde fuera de país esas mismas quejas, sin haber constatado en el campo las obligaciones que la ley le determina a los partidos.

Y en esta oportunidad, temas como estos se tornan fundamentales para la credibilidad en los resultados, porque todavía se percibe en el ambiente algo de la polarización que se generó en el país con la discusión del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Por otro lado, las encuestas han dejado en el ambiente una sensación de que pueden darse un nuevo reacomodo de fuerzas, después que en 2002 ya se movieron los equilibrios existentes, tras la aparición del PAC en la escena política. Y de hecho, esto llevó a que por primera vez en toda la etapa de la Segunda República el país tuviese que ir a una segunda ronda electoral.

Y ahora, tan solo ocho años después, se podría estar frente a un escenario en que el nuevo juego de minorías –derivado de aquel reacomodo- se sacuda otra vez, trayendo como resultado un cuadro político más diversificado, especialmente en la Asamblea Legislativa.

Y no se puede olvidar que en tanto siga tan alto el nivel de abstencionismo, más fino deben ser los esquemas de control, porque en la credibilidad del sistema descansa en mucho las posibilidades de rescatar el interés de la ciudadanía.

Por todos estos factores, bienvenidos sean los observadores internacionales, y más aún, ojalá todos los costarricenses se comprometan en la responsabilidad de ser fiscales del proceso del que saldrá el próximo jefe del Ejecutivo.

Última actualización el Miércoles 03 de Febrero de 2010 07:03